El álbum fotográfico
Hasta ayer mis abuelos eran en mi mente el recuerdo de varias historias, lineas indefinidas de personalidad y aspecto físico, eran sin embargo lo único que había existido en mi vida antes de los 5 años, quienes alejaban a los monstruos y fantasmas de mi lado, eran pues mi único contacto con el mundo real. Ayer a mi madre se le ocurrió sacar un album fotográfico que llevaba años dentro de un cajón.
- Seguro ni te acuerdas de tu nana y tu bocho ¿verdad?
- Si, claro que me acuerdo de ellos
- ¿Como eran?
- Eran buenos, me querían, me escuchaban, habían sido los únicos.
Después de un ligero gesto mi madre empezó a pasar las hojas, las presencias abstractas empezaron a convertirse ahora en imágenes borrosas como las fotos, no recordaba los lentes bifocales de la abuela, su suéter verde o azul, su rebozo y el cigarro siempre en la mano, lo del cigarro si que lo recordaba, yo era quien cada mañana pasaba a la tienda a comprarle su cajetilla de faros. Tampoco recordaba el sombrero grande del abuelo, su eterno aspecto de revolucionario perdido en el tiempo con calzones de manta y el chaleco a cuadros. Por la noche volví a sacar el álbum de su cajón y trabaje arduamente en reconocerme en esas fotos. Han cambiado tantas cosas, es imposible asociar a ese niño de cabellos rizados y abundantes con el ente enajenado y extraño que hoy escribe esto así como es difícil asociar a las dos personas sonrientes de las fotos con los abuelos metidos en una caja, con una diferencia de seis meses entre cada uno, con los ojos cerrados y las manos sobre el pecho, sin contestar a mis preguntas y haciéndome llorar porque si ellos no hablaban conmigo ¿quien lo haría entonces?
Hace años todos los lunes de semana santa volvía a sentirlos cerca, llegaban de madrugada, se paseaban por la casa y luego iban a instalarse en la camioneta junto a todos para iniciar el camino a Talpa. Durante el camino entre juegos y risas me era imposible encontrarlos de nuevo, pero era suficiente saber que estaban cerca de mi.
Hoy por primera vez en 23 años mi familia va a irse sin mi, tengo que trabajar hasta el miércoles. Esta mañana pude escuchar sus pasos, antes de que la alarma sonara pude sentir como alguien se sentó en mi cama y acarició mi cabeza, antes de salir de salir de casa me asome al cuarto de mi madre y lo único que le dije fue
- No te los vayas a llevar, dejamos aquí conmigo
No se si me entendió, pero pude adivinar como su cara se escondía en las cobijas.
T_T que feoo es eso, pero así es la vida U_U
u.u pero pues algun dia pasaria …
El tiempo vive en la memoria