El Viaje(III, IV, V, VI)
IV
Después de tres días sin que mi compañera de viaje apareciera de nuevo en mi camino comencé a sentirme triste. Recordé un libro que cuando era apenas un adolescente me regalo un sacerdote seguramente por instrucciones de mi madre. El libro se llamaba “mi compañero de viaje” sin embargo la idea de que Dios me acompañase en todo momento me parecía cada vez menos apetecible conforme leía el libro. Por eso había decidido llamarla así, pues después de su agradable compañía y de haber probado sus labios que difícilmente olvidaría lo único que se me ocurría pensar es que mi compañera en este viaje que es la vida debía tener unos ojos que brillaran siempre como los suyos.
También la llamaba así en ausencia de su nombre real. ¿Dorothy?, ¿Wendy?, ¿Campanita? no me había dado tiempo de preguntárselo y me aterraba la idea de aferrarme a alguien que envejecería mirándome a mi siempre joven.
Caminaba con los músculos tensos como esperando sentir en cualquier momento sus dedos tocando mi hombro, o escuchar su pregunta llena de símbolos, las preguntas con que siempre iniciaba nuestras conversaciones.
Unas cuantas gotas cayeron, me refugie en la parada de autobuses mientras veía la lluvia incrementando su fuerza. El tragafuego escupía llamas que parecían no apagarse nunca mientras el contacto con la lluvia lo hacia estremecerse en un infierno frío y caliente a la vez.
viaje sentado viendo las gotas de lluvia estrellarse contra los cristales ¿estaría también lloviendo sobre el camino de baldosas amarillas?
Llegue a casa y me quede dormido, soñaba con un viaje solitario, sin descansos y el beso de mi compañera cada vez se quedaba mas lejos en la memoria. - Estúpido hombre de hojalata- me dije a mi mismo- no deberías estar sintiendo esto, tu no tienes corazón.
V
- ¿Verdad que no es necesario ir hasta Oz?
- ¿Donde has estado todo este tiempo?
- El corazón esta ahí, pero es necesario saber que esta roto para sentirlo, para convencernos de que tenemos uno.
- El beso y el viaje ¿eran solo para romperme el corazón?
- No, solo quise ponerlo al borde de una ruptura para que pudieras sentirlo dentro de ti.
- Casi me matas
- Eso ahora no importa. ¿me aceptas en tu viaje?
- No te vuelvas a ir por favor.
- ¿Me aceptas en tu viaje?
- Es que ahora ya no se a donde voy.
VI
- Me llamo Wendy
- ¿Debo llamarme Peter entonces?
- No, debes usar tu nombre. Mi nombre real es Wendy -me mostró una identificación en la que pude comprobar que verdaderamente ese era su nombre - ¿como te llamas tu?
- Llámame Hombredehojalata
- Pero tu identificación no dice eso
- ¿Y que? las identificaciones no saben lo suficiente sobre sus dueños, la tuya por ejemplo no conoce tu edad.
- Tengo 21 pero eso no importa ¿como es posible que hasta hoy no hubiéramos preguntado esas cosas tan comunes?
- Nada ha sido común desde que empezó este cuento.
- Entonces ¿no vas a preguntarme mi numero ni donde vivo?
- No, por ahora no.
- Eso arruinaría la magia ¿Verdad?
VII
- Voy a ausentarme por unos días -me dijo al mismo tiempo que extendía hacia mi una tarjeta con un numero y un nombre bastante reales- es la tarjeta de mi tio, solo debes llamar si después de muchos días no he regresado.
Me dio un beso y se dio la vuelta para bajarse del autobús, la sostuve del brazo por un momento.
- ¿Donde estarás?
- En un hospital.
La palabra hospital reboto en mi cabeza e hizo estragos. Una avalancha de temores me sepulto de pronto al darme cuenta de que tenia mucho miedo, muchísimo, mas de lo que pude haber sentido en toda mi vida porque la idea de perder a Wendy era algo contra lo que aun no podía luchar, mi vida hasta antes de conocerla habia sido un cuento incompleto, sin un rumbo fijo y sin la heroína que pudiera salvarme al contacto con sus labios.
- No vayas a ir a buscarme hombredehojalata, ahí no tienen corazones de sobra.