Re-encontrarse
No es que estuviera perdido, es solo que todas las mañanas al mirarse en el espejo -de antemano el peor lugar para buscarse- le parecía imposible reconocerse en la imagen que había ante sus ojos. Por eso tuvo que irse un tiempo para estar consigo mismo. Desde siempre había pensado que su único y mejor amigo era él mismo pero durante algún tiempo le dio por escuchar a los demás. Nunca conoció la felicidad pero tampoco podía decirse que viviera triste, después de todo los estados de animo no eran sino episodios momentáneos en su vida, su estado de animo favorito consistía en sentirse invisible como si solo fuera un punto mas en medio de una inmensa ciudad.
La luz de las estrellas y de la luna llena iluminaban su sonrisa, no era una sonrisa de felicidad, tampoco una sonrisa de complicidad como cuando uno se acuerda de las cosas que jamas le contaría a nadie, era una sonrisa extraña la que se dibujaba en su cara mientras escribía y sentía que de nuevo era él