Manuelinux

I don't want to grow up

Los miercoles de tianguis

Es una sucesión infinita de colores, olores y formas, yo que asistía al espectáculo todos los miércoles del año no pude evitar sentirme mareado cuando hoy, después de casi un año regrese al tianguis. Nunca compraba nada, de hecho odiaba que mi madre me encargara las cosas para la comida, me gustaba recorrerlo de lado a lado, meterme entre la gente y ver la sucesión de colores, entretenerme en los puestos de juguetes para ver que había de nuevo, revisar uno por uno los discos de música, las películas, comprar frutitas de dulce o pastelitos cuando el dinero alcanzaba, comprar gorditas de nata o mandarinas en noviembre y diciembre, observar y observar, de vez en cuando encontrarme con amigos y saludar.

Cuando era niño mi mama solía vender en los tianguis, de ahí me nació el gusto por ellos, aunque era muy diferente estar tras de una tarima cobrando o pesando kilos de verduras. Yo también tenia mi pequeño negocio durante las vacaciones, pero aquello no duro mucho, las ocupaciones cambiaron y mi mama se dedico de lleno a su mercería y yo a estudiar. Pero el gusto se quedo y por eso cada miércoles acudía puntual después de la escuela(o antes en el caso de mis años de secundaria) Pero luego vino la universidad y solo de vez en cuando podía ir, llego el momento de trabajar y desde que Tesistan se ha convertido para mi en un pueblo dormitorio solo puedo ir una o dos veces al año, en diciembre cuando me quedo a trabajar desde casa o tengo días de descanso. Hoy fui a darme una vuelta, mis ojos desacostumbrados no podían adaptarse a la sucesión de colores que después de todo logre captar para la posteridad.

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